A través de mis lentes: Sobre la asquerosidad y los sinsabores

domingo, 1 de febrero de 2009

Sobre la asquerosidad y los sinsabores

Hay cosas o situaciones que nos dejan una desazón enorme y un vacío simple, afónico, prácticamente inexplicable. Estas mismas cosas o situaciones en otros individuos provocan un asco físico tan profundo capaz de invadir el rincón más escondido de la moral. Apelar al asco es algo que debe hacerse no desde las entrañas de la cavidad estomacal, sino más bien desde esa pequeñísima ventaja que tenemos sobre los demás simples seres que no razonan: me refiero al cerebro.

El asco físico lo conocemos todos y reconocemos perfectamente los síntomas puesto que parece ser que es algo bastante generalizado. Pero qué hay del asco moral? Por qué algunos en lugar de sentir el asco moral sienten un sinsabor?

El sentir asco moral es una valoración subjetiva, pero a la vez es uno de los máximos desprecios del ser humano hacia sus semejantes o hacia sus acciones. Se es juez así ante el atropello de los principios éticos, pero además, se agrega una reacción personal y única, incluso corporal, ante esa infracción de lo que debe ser respetado. Yo me pregunto: será que las hormigas también se sienten asqueadas cuando una “pasada de viva” abusa de la más débil y ahorrándose distancias, le quita “prestado” el alimento? O será que ésta es una acción típica y exclusiva de los seres superiores?

Lo moralmente asqueroso nos provoca rechazo, desde luego, pero además una sensación que no es un sinsabor, sino más bien una poquedad grasienta y pegajosa, que amenaza con adherirse a la piel y dejarnos eternamente como a los cerdos en la porqueriza. Nuestras propias asquerosidades nos intimidan y nos sorprende como después de tantos remojos, aún seguimos oliendo a inmundicia.

No sentimos el asco moral frente a lo horroroso, sino ante lo ruin. Dudo por ejemplo que alguien haya sentido asco ante la noticia de la violación del niño en el albergue o ante las tantas notas de baleados que vemos todos los días en los diarios: lo que se siente es una gran rabia, consternación y una entrañable perturbación ante lo que irrumpe la fantástica armonía civilizada entre nosotros, los humanos.

Indudablemente la sensación existente es el asco (la cual vendrá acompañada seguramente de la ira) lo que experimentamos ante el político que se enriquece rápida y milagrosamente, mientras que los que lo eligieron bajan cada vez más de nivel hasta llegar a la parada final del cementerio de los obreros (si tienen suerte y no deben sufrir antes la pena de ver al rico navegar en manjares y ellos se alimentan de las sobras) o ante quien se aprovecha del desorden provocado por el exceso de almas conmovidas después de un terremoto y se mete a llevarse prestadas algunas cositas de las hogares abandonados por sus despavoridos dueños.

El punto máximo del asco nos invade cuando escuchamos a los que pretenden excusar o minimizar estos actos indecentes del ser humano en nombre de cualquier lógica que le sea útil.
El asco nace del desprecio y resulta humanamente imposible despreciar cuando se está siendo encañonado por un adolescente urgido de tu celular, mientras uno intenta continuar con vida. La inseguridad ciudadana que estamos viviendo es horrorosa, pero lamentar la situación o convertirse en el “hombre invisible” ante ella es asqueroso.

Motivos para el asco moral en este país sobran e incluso en los últimos años van en aumento. Hemos ido perdiendo la orientación del tico honesto y trabajador para transformarnos en el tico moderno, globalizado y trepador, cueste lo que cueste. Lo que no estamos tomando en cuenta, es lo terrible que sería llegar a la cumbre y morir asqueados de nuestra propia existencia cuando a través del espejo veamos los ojos acusadores de los que aplastamos en el camino por llegar a la cima de primero.

4 comentarios:

marinelly dijo...

Excelente perspectiva , felicidades, más claro sobre el asco , no puede ser, más con la situacion en este país.

Att

Marinelly

Anónimo dijo...

excelente comentario. Es bueno saber que en mi familia tambien hay personas que se interesen en las situaciones que nos agovian en el paìs que vivimos. por eso le felicito. (ulfran)

Anónimo dijo...

Efectivamente por la cabeza impensante quizà de algunos, surgen situaciones que lejos de favorecer a una comunidad, más bien viene a incrementar gravemente la problemática que aqueja una sociedad como la nuestra. Por eso, antes de pensar en crear una hemorragia de leyes, mejor analizar primero la infraestructura con que cuenta el país para poder ejecutar las leyes que ya existen. Un claro ejemplo es el sistema carcelario de nuestro querido pais.

Anónimo dijo...

SUPER ROSALBA, BIEN ABORDADO, NO HABIA VISTO LA SITUACION DESDE ESTA PERSPECTIVA.
ADELANTE
ETHEL BENT